MURIO SIN DARSE CUENTA
a mi padre
Mi padre, amaba estar despierto por las noches.
Lo convocaba una naturaleza violenta, que lo hizo manso
al amor.
Enfurecido por los límiters de una mundanidad a la que no
pertenecía, alucinaba vivir con su mujer, un día fuera de todo
calendario.
La vida humana, era muchas veces pequeña y frágil para
sus ansias.
Una presencia fatal, cuestionando los espacios de sus horas
libres, fue provocando abismos insalvables.
a punto de caer, el aire se espesa y la caída nunca llega.
Una mañana, se olvidó de vivir, murió sin darse cuenta.
Parecía desear la inercia del tiempo que no pasa, el dete-
nido silencio.
Yo, luciérnaga vestida de rosa, lo esperaba.
Debo reconocer haber deseado siempre un irreal, algo que
de tanto ser, no sea nada.
(del libro "Blues para la Corona" de Lucía Serrano)
domingo, 20 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
EL ENAMORADO
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.
Jorge Luis Borges
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.
Jorge Luis Borges
domingo, 13 de junio de 2010
13 de junio - DIA DEL ESCRITOR

El 13 de junio de 1874 nació en Córdoba el escritor Leopoldo Lugones, autor de La Guerra Gaucha, Lunario Sentimental y Crepúsculos en el Jardín, entre otras obras, quien además fue fundador de la Sociedad Argentina de Escritores y director de la Biblioteca Nacional de Maestros. En su homenaje el 13 de junio se celebra, en nuestro país, el Día del Escritor.
Lugones nació en Villa María del Río Seco, Córdoba, y estudió en la capital cordobesa. Allí, durante su formación universitaria, trabajó como periodista y fundó un centro socialista. En 1896 se mudó a Buenos Aires, donde se unió a un grupo de artistas que cuestionaban el orden social y político imperante por entonces. El grupo estaba integrado, entre otros, por Lugones, José Ingenieros, Roberto Payró, Alberto Gerchunoff y Miguel Ugarte. Pronto comenzó a publicar en el periódico socialista La Vanguardia, pero también en el tradicional diario La Nación, donde luego se desempeñaría como director del suplemento literario.
A comienzos del nuevo siglo, se orientó a posiciones más conservadoras: en 1903 fue expulsado del socialismo por apoyar la candidatura de Manuel Quintana para la presidencia de la República. Tras varios viajes a Europa y luego de publicar varias obras, en la década de 1920 su pensamiento se volvió radicalmente nacionalista y se acercó al fascismo, hasta el punto de que el diputado socialista Alfredo Palacios lo calificó de chauvinista. Estuvo también muy cerca de los militares que derrocaron a Hipólito Yrigoyen en el golpe de estado de 1930, hasta que, posiblemente decepcionado por la política nacional, se suicidó el 18 de febrero de 1938.
domingo, 6 de junio de 2010
CARILDA OLIVER LABRA
Busco una enfermedad que no me acabe...
Busco una enfermedad que no me acabe
sino el dolor constante de la vida:
algo para fingir que estoy dormida
detrás de este temblor de escarcha grave.
Busco un agua cósmica que lave
la lágrima terrible que me oxida;
busco el morir distinto, y voy herida
por la pena vulgar que nadie sabe.
Y así me marcho, sonriendo a todos,
luminosa de gracia y desventura,
con el secreto horror hasta los codos;
callándome en el verso y en la prosa,
para que escriban en mi tierra dura:
esta mujer ha muerto de dichosa.
(enviado por Nora Coliva)
Busco una enfermedad que no me acabe
sino el dolor constante de la vida:
algo para fingir que estoy dormida
detrás de este temblor de escarcha grave.
Busco un agua cósmica que lave
la lágrima terrible que me oxida;
busco el morir distinto, y voy herida
por la pena vulgar que nadie sabe.
Y así me marcho, sonriendo a todos,
luminosa de gracia y desventura,
con el secreto horror hasta los codos;
callándome en el verso y en la prosa,
para que escriban en mi tierra dura:
esta mujer ha muerto de dichosa.
(enviado por Nora Coliva)
viernes, 4 de junio de 2010
JUBILACION - MIGUEL OSCAR MENASSA
MIGUEL OSCAR MENASSA
Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010
JUBILACIÓN
Después de haber cumplido
con todas las tareas, me pregunto
muy cerca de los setenta años
¿quién me ama? ¿quién vive en mí?
Acaso, yo haya sido,
a pesar de todos mis amores
a pesar de todos mis trabajos,
un hombre solitario.
Mi familia, mis hijos,
la mujer del comienzo,
mis amados discípulos,
¿sabrán algo de mí?
¿Alguno de mis versos
habrá entrado en sus vidas?
¿Alguno de mis versos
alivió algún dolor?
Y esa mujer en plena libertad
que ambiciona mi canto
¿ha podido algún hombre amar
esa belleza interminable?
¿Algún hombre ha podido
dejar crecer una mujer a su lado
para verla partir, si es necesario,
porque el mundo y el amor la esperan?
Y no quiero exagerar
sólo quiero preguntarme
¿por qué vida habré pasado?
¿qué dolor me atormentó?
¿Supe acaso amar y dar
sin preguntarme por qué?
Y a mi amada Poesía
¿supe dejarla volar?
Le di alas al poema
a mis versos alas di,
pero nunca hemos podido
de nuestra casa salir.
El poema está volando
y nadie lo detendrá.
Volar era su destino
pero el mío, era cantar.
Por eso dejo partir
versos, amores y dichos.
Cuando volando se alejan
comienzo una historia nueva.
Y no quiero molestar
ni a jóvenes ni a mayores
pero debo confesar
que mi alegría es brutal.
La diosa Poesía y bellas mujeres
se han quedado a mi lado.
Hasta mi propio corazón
está cerca de mí.
Tal vez ya estoy ilusionado
e imagino una vida,
nueva, espléndida y diversa
que nunca podré vivir.
Mas, sin embargo, deseo
estar muy bien preparado
del alma, de los dineros,
del cuerpo, de los amores.
Por si llegara a pasar
un día cualquiera de esos
que los humanos, contentos,
nos pongamos a charlar.
Por si llegara a venir
ese día quiero estar
defendido por mis versos
y algún pensamiento más.
Y si nunca ha de llegar
no importa, sigo estudiando,
escribiendo y denunciando.
Amando; siendo feliz.
Miguel Oscar Menassa, 2010
Candidato al Premio Nobel de Literatura 2010
JUBILACIÓN
Después de haber cumplido
con todas las tareas, me pregunto
muy cerca de los setenta años
¿quién me ama? ¿quién vive en mí?
Acaso, yo haya sido,
a pesar de todos mis amores
a pesar de todos mis trabajos,
un hombre solitario.
Mi familia, mis hijos,
la mujer del comienzo,
mis amados discípulos,
¿sabrán algo de mí?
¿Alguno de mis versos
habrá entrado en sus vidas?
¿Alguno de mis versos
alivió algún dolor?
Y esa mujer en plena libertad
que ambiciona mi canto
¿ha podido algún hombre amar
esa belleza interminable?
¿Algún hombre ha podido
dejar crecer una mujer a su lado
para verla partir, si es necesario,
porque el mundo y el amor la esperan?
Y no quiero exagerar
sólo quiero preguntarme
¿por qué vida habré pasado?
¿qué dolor me atormentó?
¿Supe acaso amar y dar
sin preguntarme por qué?
Y a mi amada Poesía
¿supe dejarla volar?
Le di alas al poema
a mis versos alas di,
pero nunca hemos podido
de nuestra casa salir.
El poema está volando
y nadie lo detendrá.
Volar era su destino
pero el mío, era cantar.
Por eso dejo partir
versos, amores y dichos.
Cuando volando se alejan
comienzo una historia nueva.
Y no quiero molestar
ni a jóvenes ni a mayores
pero debo confesar
que mi alegría es brutal.
La diosa Poesía y bellas mujeres
se han quedado a mi lado.
Hasta mi propio corazón
está cerca de mí.
Tal vez ya estoy ilusionado
e imagino una vida,
nueva, espléndida y diversa
que nunca podré vivir.
Mas, sin embargo, deseo
estar muy bien preparado
del alma, de los dineros,
del cuerpo, de los amores.
Por si llegara a pasar
un día cualquiera de esos
que los humanos, contentos,
nos pongamos a charlar.
Por si llegara a venir
ese día quiero estar
defendido por mis versos
y algún pensamiento más.
Y si nunca ha de llegar
no importa, sigo estudiando,
escribiendo y denunciando.
Amando; siendo feliz.
Miguel Oscar Menassa, 2010
sábado, 22 de mayo de 2010
KSENIYA SIMONOVA - Sand Animation (Ykpaïha Mae Tanaht / Ukraine´s Got Talent)
(enviado por Ricardo Guimarayns)
POEMAS DEL GRUPO DE ESCRITURA TIGRE
COMO YO TE QUIERO
Te quiero,
sencillamente te quiero esta mañana
y espero nuestro encuentro en luna nueva.
Te quiero,
te quiero como yo te quiero,
como un amante supremo,
valeroso y cobarde,
olvidando todas las blasfemias
que hubieran salido alguna vez por mis labios.
Te quiero,
y cierro el puño de mi mano izquierda,
mientras con la derecha
escribo este verso,
en el que todos los recuerdos nos llaman a estar juntos,
a danzar en las arenas,
desnudos mirando las estrellas.
Te quiero,
porque sí,
por la luz de este sitio oscuro
que hay cuando te nombro
en esta celda encendida
hoy con tu presencia.
Como yo te quiero
te querrán los ángeles del cielo
que ambos conocemos,
y ningún dolor de esta tierra
tocará nuestros corazones
y nuestro amor será eterno.
Lucía Serrano
ORGÍA INOCENTE
Dulce palpitar del silencio donde te encuentro,
caverna oscura de nuestros cuerpos desnudos
al amparo del viento,
risas, carcajadas, voces desconocidas,
que no dicen del húmedo rocío,
del grito de la lluvia,
del éxtasis de las cenizas,
grandes delirios en medio de caminos
sin pisadas,
cuerpos fantasmas,
infierno de las distancias.
Un sol de sangre.
abre este desposeído calendario azul
frente a mis ojos negros,
locura errando en la noche perdida,
penetrando impaciente
al sospechoso mundo del silencio,
hermosa mansión para el oro rojo,
imperfecto grito marino,
sin mar,
sin venas,
sin huesos.
Lucía Serrano
LE CORTARON LAS MANOS
Juegos infantiles,
frente a los controles.
Manos que hablan
apoyando la expresión.
Pérdida de lo visto
entre tus gestos.
Invisibles, prohibidas inocencias
surgidas de lo imposible,
tocando y sonriendo.
Cuando le cortaron las manos
las palabras lo salvaron.
Creación veloz del escritor,
necesitó de otras manos,
de otras palabras.
Norberto Demarco
RIVALES
Múltiples recorridos,
eternidad del bello mundo.
Temporalidad abrumada
por una vieja percepción.
Energía exterior
marcándonos con su letra.
Silencioso agujero
de sospechosa mirada.
Filosofía derrumbando certezas.
Divididos en un deseo imposible,
rivales de nosotros mismos.
Norberto Demarco
APASIONADO UNIVERSO
El rumor de un arroyo en la cercanía,
oscuras nubes verdes ante la luz de la luna,
eterna danza de todas las almas, en el silencio.
Aplastante silencio,
donde el ruido interior desangra,
voces disfrazadas de recuerdos.
El simple existir un capricho,
que se derrama en agua.
La salamandra crepita,
arde hasta evaporarla.
Respira el suelo arrullando al cuerpo,
Los innumerables espejos desaparecen,
Abriendo la noche negra,
al apasionado universo.
Ricardo Darío Guimaraynz
FINGES
Finges no ver la flor,
la atesoras,
verdad imanada en el lenguaje de las almas,
venciendo tu coraza de viejas lágrimas.
Besas a un ángel,
contienes tu aliento
un suspiro o palabra,
sanaría para siempre tus alas.
¡Te aterra!
Intentas asesinarla con el silencio,
con la distancia.
Danzas sobre el aroma de la rosa,
que aún no muere.
Vives la ficción que eliges,
intentas ignorar la fragancia.
El llanto niño te escuda,
para no ser la mujer que ama.
Ricardo Darío Guimaraynz
CAEN LAS EDADES
¡Cuántos atardeceres vieron
las ruinas de los bellos palacios
que brillaban bajo el sol,
maravillosas escalinatas rodeadas
de esculturas que hoy apenas
asoman sobre la tierra!
Deslumbrantes altares
en los que horriblemente murieron
los enemigos del ayer, transformados
en pedazos de roca oscura
sin la muchedumbre enardecida a sus pies.
Escenas ardientes de los anfiteatros
en los que se mataban guerreros obligados
entre los alaridos de la plebe,
hoy apenas lugares históricos recorridos por turistas.
¡Cuántas edades cayeron transformadas
en polvo o hundidas en las profundidad
de los océanos!
Orgullosas civilizaciones de vencedores
imbatibles, devenidas en piedras
des-imbricadas, rotas, desgastadas.
Los pedantescos astros terrenales que
se paseaban sobre ellas han desaparecido.
Emperadores con las cabezas rodeadas
de laureles, son apenas algunas
líneas en empolvados libros del pasado.
Las edades se desgajan mientras armamos
con sudor nuestras desolaciones del futuro.
Orgullosamente lastimamos las manos de los otros para levantar
las mega-construcciones de hoy en día,
soñamos que perdurarán donde
otras han caído.
Somos sordos al crepitar de los
leños quebrados por el peso de
nuestras propias ruinas.
Caen las edades, pero el placer de
humillar a los vencidos es mayor
que el perdón y la cordura.
Estamos perdidos en el laberinto
donde el hombre tropieza tres veces con
la misma piedra, la de ayer, la de hoy
la de mañana.
Edgardo D´Alvia
LÍMITES DEL SER
Un alucinado arrastrando
empecinadamente sus sueños,
un citadino extranjero en
cualquier otro hermoso lugar,
un misántropo obstinado
rodeado de ignotos cofrades,
un idiota lleno de esperanzas
en un mundo desquiciado,
un camarada oscuro cargado
de espacios luminosos,
un asesino escondido detrás
de agradecido sanador,
un astronauta del espacio
feliz en un cubo de hormigón.
¡Juntos o separados
algunos límites del ser,
conforman un damero inverosímil!
Edgardo D’Alvia
TE AMO
No puedo soportar
tu mirada apartada
lejos de las ganas de vivir,
con la sonrisa congelada
frente a los designios infames,
corriendo sin freno en la vorágine.
Espíritu cantor,
te escucho y me conmuevo
cuando hablas de la muerte
resignada, en medio de la
lucha cotidiana, limitando
el placer, esperando el
milagro en las tinieblas.
Aquí juntos en el confín de la
decepción, para que nadie
se equivoque te digo:
Así es, te amo.
Edgardo D´Alvia
INDECISA CLARIDAD II
Vagabundea por las calles
la claridad indecisa
Titilan cuestiones posibles
en el saber o no saber.
Merodea en las ideas:
Y si así no fuera
Si un destello repentino cegara la conciencia
Si tomara aquello que jamás quisiera
Si lo posible abandona lo cierto
y vacilara todo lo que fuera.
A la zaga de la claridad indecisa
se deshilachan,
la razón y la pena.
Y no es por providencia propia
o iluminación ajena
Es que de pronto el otoño enrarecido,
retiene sus hojas en los árboles
para que caigan en las veredas viejas,
una a una, las certezas.
Nora Cóliva
EL DESEO Y EL AMOR
Es, desde el centro mismo,
de la boca del estómago hacia arriba,
desde el medio geográfico de un cuerpo,
en la medianía,
con el apuro del sexo.
Desparramadas en la cama
la urgencia y el temblor
se preguntan:
¿Será posible el deseo y el amor?
Nora Cóliva
TE ABANDONO
Te abandono cada vez que mis límites desaparecen
encerrando nuevamente la lejanía.
Auguro los encuentros y sin embargo
el sonido abrumador de los pájaros todo lo apaga.
Llanto irremediable recordando latidos insensibles del vivir.
Musitando palabras vanas recorrí los monumentos abandonados
por lejanas derrotas de adversarios vagabundos,
enviciados por su propio vagabundear.
Navegué aguas profundas y turbulentas
ahogando a las bestias desprevenidas y al acecho,
fui yo mismo la bestia esta vez,
arranqué de mis entrañas el sol marcando las horas.
Pudrí mi carne ante sus rayos, no hubo manera de alejarme más.
Los cielos y las profundidades
se unían paradojalmente
en estrepitosas y bestiales lagunas del olvido.
Los dioses sacudían sus soberbios tormentos correctivos
a vulgares mortales lamiendo heridas incurables.
Uní hasta lo imposible y se quebraron mis ansias
por seguir contigo almacenando sueños para nada.
Inventé los terremotos para que todo volviera a construirse
y sin embargo aún esperas respuestas sin distracciones adversas.
Ahora mismo cabalgaré sobre los desiertos de sangre
que nutren este mundo, vestigios irreconocibles
de planetas imperfectos tragados por el olvido.
Te abandono porque abandonar es mi destino lúgubre,
sin pensamientos, sin sentimientos, sin esperanzas.
Así te abandono de mí, poema. Te escribo.
Jorge Montironi
AQUELLAS MUJERES
Aquellas mujeres
bailaban al son de dones mágicos.
Luciérnagas inquietas de pasiones
encontrando a su paso
senderos olvidados,
letargo refugio de los duendes.
El mundo las aclama
en búsqueda de respuestas
sin respuestas.
Estelas de arpegios perdidos,
testigos del origen
acuden en reclamos
reparadores de la injuria.
Me presentare ante el señor juez
y con no más que mis palabras
desarmare las certezas de la duda.
Su señoría, ellas han nutrido
sus desvelos de odios encontrados.
Han sido acusadas sin pruebas
y sin testigos condenadas.
Deberá usted amalgamar sus ánimas
pues nadie odia lo que no ama.
Quién nos juzga y nos nutre,
quién nos sacia y nos calma.
Aquellas mujeres señor juez,
sus cuerpos y sus almas.
Jorge Montironi
Te quiero,
sencillamente te quiero esta mañana
y espero nuestro encuentro en luna nueva.
Te quiero,
te quiero como yo te quiero,
como un amante supremo,
valeroso y cobarde,
olvidando todas las blasfemias
que hubieran salido alguna vez por mis labios.
Te quiero,
y cierro el puño de mi mano izquierda,
mientras con la derecha
escribo este verso,
en el que todos los recuerdos nos llaman a estar juntos,
a danzar en las arenas,
desnudos mirando las estrellas.
Te quiero,
porque sí,
por la luz de este sitio oscuro
que hay cuando te nombro
en esta celda encendida
hoy con tu presencia.
Como yo te quiero
te querrán los ángeles del cielo
que ambos conocemos,
y ningún dolor de esta tierra
tocará nuestros corazones
y nuestro amor será eterno.
Lucía Serrano
ORGÍA INOCENTE
Dulce palpitar del silencio donde te encuentro,
caverna oscura de nuestros cuerpos desnudos
al amparo del viento,
risas, carcajadas, voces desconocidas,
que no dicen del húmedo rocío,
del grito de la lluvia,
del éxtasis de las cenizas,
grandes delirios en medio de caminos
sin pisadas,
cuerpos fantasmas,
infierno de las distancias.
Un sol de sangre.
abre este desposeído calendario azul
frente a mis ojos negros,
locura errando en la noche perdida,
penetrando impaciente
al sospechoso mundo del silencio,
hermosa mansión para el oro rojo,
imperfecto grito marino,
sin mar,
sin venas,
sin huesos.
Lucía Serrano
LE CORTARON LAS MANOS
Juegos infantiles,
frente a los controles.
Manos que hablan
apoyando la expresión.
Pérdida de lo visto
entre tus gestos.
Invisibles, prohibidas inocencias
surgidas de lo imposible,
tocando y sonriendo.
Cuando le cortaron las manos
las palabras lo salvaron.
Creación veloz del escritor,
necesitó de otras manos,
de otras palabras.
Norberto Demarco
RIVALES
Múltiples recorridos,
eternidad del bello mundo.
Temporalidad abrumada
por una vieja percepción.
Energía exterior
marcándonos con su letra.
Silencioso agujero
de sospechosa mirada.
Filosofía derrumbando certezas.
Divididos en un deseo imposible,
rivales de nosotros mismos.
Norberto Demarco
APASIONADO UNIVERSO
El rumor de un arroyo en la cercanía,
oscuras nubes verdes ante la luz de la luna,
eterna danza de todas las almas, en el silencio.
Aplastante silencio,
donde el ruido interior desangra,
voces disfrazadas de recuerdos.
El simple existir un capricho,
que se derrama en agua.
La salamandra crepita,
arde hasta evaporarla.
Respira el suelo arrullando al cuerpo,
Los innumerables espejos desaparecen,
Abriendo la noche negra,
al apasionado universo.
Ricardo Darío Guimaraynz
FINGES
Finges no ver la flor,
la atesoras,
verdad imanada en el lenguaje de las almas,
venciendo tu coraza de viejas lágrimas.
Besas a un ángel,
contienes tu aliento
un suspiro o palabra,
sanaría para siempre tus alas.
¡Te aterra!
Intentas asesinarla con el silencio,
con la distancia.
Danzas sobre el aroma de la rosa,
que aún no muere.
Vives la ficción que eliges,
intentas ignorar la fragancia.
El llanto niño te escuda,
para no ser la mujer que ama.
Ricardo Darío Guimaraynz
CAEN LAS EDADES
¡Cuántos atardeceres vieron
las ruinas de los bellos palacios
que brillaban bajo el sol,
maravillosas escalinatas rodeadas
de esculturas que hoy apenas
asoman sobre la tierra!
Deslumbrantes altares
en los que horriblemente murieron
los enemigos del ayer, transformados
en pedazos de roca oscura
sin la muchedumbre enardecida a sus pies.
Escenas ardientes de los anfiteatros
en los que se mataban guerreros obligados
entre los alaridos de la plebe,
hoy apenas lugares históricos recorridos por turistas.
¡Cuántas edades cayeron transformadas
en polvo o hundidas en las profundidad
de los océanos!
Orgullosas civilizaciones de vencedores
imbatibles, devenidas en piedras
des-imbricadas, rotas, desgastadas.
Los pedantescos astros terrenales que
se paseaban sobre ellas han desaparecido.
Emperadores con las cabezas rodeadas
de laureles, son apenas algunas
líneas en empolvados libros del pasado.
Las edades se desgajan mientras armamos
con sudor nuestras desolaciones del futuro.
Orgullosamente lastimamos las manos de los otros para levantar
las mega-construcciones de hoy en día,
soñamos que perdurarán donde
otras han caído.
Somos sordos al crepitar de los
leños quebrados por el peso de
nuestras propias ruinas.
Caen las edades, pero el placer de
humillar a los vencidos es mayor
que el perdón y la cordura.
Estamos perdidos en el laberinto
donde el hombre tropieza tres veces con
la misma piedra, la de ayer, la de hoy
la de mañana.
Edgardo D´Alvia
LÍMITES DEL SER
Un alucinado arrastrando
empecinadamente sus sueños,
un citadino extranjero en
cualquier otro hermoso lugar,
un misántropo obstinado
rodeado de ignotos cofrades,
un idiota lleno de esperanzas
en un mundo desquiciado,
un camarada oscuro cargado
de espacios luminosos,
un asesino escondido detrás
de agradecido sanador,
un astronauta del espacio
feliz en un cubo de hormigón.
¡Juntos o separados
algunos límites del ser,
conforman un damero inverosímil!
Edgardo D’Alvia
TE AMO
No puedo soportar
tu mirada apartada
lejos de las ganas de vivir,
con la sonrisa congelada
frente a los designios infames,
corriendo sin freno en la vorágine.
Espíritu cantor,
te escucho y me conmuevo
cuando hablas de la muerte
resignada, en medio de la
lucha cotidiana, limitando
el placer, esperando el
milagro en las tinieblas.
Aquí juntos en el confín de la
decepción, para que nadie
se equivoque te digo:
Así es, te amo.
Edgardo D´Alvia
INDECISA CLARIDAD II
Vagabundea por las calles
la claridad indecisa
Titilan cuestiones posibles
en el saber o no saber.
Merodea en las ideas:
Y si así no fuera
Si un destello repentino cegara la conciencia
Si tomara aquello que jamás quisiera
Si lo posible abandona lo cierto
y vacilara todo lo que fuera.
A la zaga de la claridad indecisa
se deshilachan,
la razón y la pena.
Y no es por providencia propia
o iluminación ajena
Es que de pronto el otoño enrarecido,
retiene sus hojas en los árboles
para que caigan en las veredas viejas,
una a una, las certezas.
Nora Cóliva
EL DESEO Y EL AMOR
Es, desde el centro mismo,
de la boca del estómago hacia arriba,
desde el medio geográfico de un cuerpo,
en la medianía,
con el apuro del sexo.
Desparramadas en la cama
la urgencia y el temblor
se preguntan:
¿Será posible el deseo y el amor?
Nora Cóliva
TE ABANDONO
Te abandono cada vez que mis límites desaparecen
encerrando nuevamente la lejanía.
Auguro los encuentros y sin embargo
el sonido abrumador de los pájaros todo lo apaga.
Llanto irremediable recordando latidos insensibles del vivir.
Musitando palabras vanas recorrí los monumentos abandonados
por lejanas derrotas de adversarios vagabundos,
enviciados por su propio vagabundear.
Navegué aguas profundas y turbulentas
ahogando a las bestias desprevenidas y al acecho,
fui yo mismo la bestia esta vez,
arranqué de mis entrañas el sol marcando las horas.
Pudrí mi carne ante sus rayos, no hubo manera de alejarme más.
Los cielos y las profundidades
se unían paradojalmente
en estrepitosas y bestiales lagunas del olvido.
Los dioses sacudían sus soberbios tormentos correctivos
a vulgares mortales lamiendo heridas incurables.
Uní hasta lo imposible y se quebraron mis ansias
por seguir contigo almacenando sueños para nada.
Inventé los terremotos para que todo volviera a construirse
y sin embargo aún esperas respuestas sin distracciones adversas.
Ahora mismo cabalgaré sobre los desiertos de sangre
que nutren este mundo, vestigios irreconocibles
de planetas imperfectos tragados por el olvido.
Te abandono porque abandonar es mi destino lúgubre,
sin pensamientos, sin sentimientos, sin esperanzas.
Así te abandono de mí, poema. Te escribo.
Jorge Montironi
AQUELLAS MUJERES
Aquellas mujeres
bailaban al son de dones mágicos.
Luciérnagas inquietas de pasiones
encontrando a su paso
senderos olvidados,
letargo refugio de los duendes.
El mundo las aclama
en búsqueda de respuestas
sin respuestas.
Estelas de arpegios perdidos,
testigos del origen
acuden en reclamos
reparadores de la injuria.
Me presentare ante el señor juez
y con no más que mis palabras
desarmare las certezas de la duda.
Su señoría, ellas han nutrido
sus desvelos de odios encontrados.
Han sido acusadas sin pruebas
y sin testigos condenadas.
Deberá usted amalgamar sus ánimas
pues nadie odia lo que no ama.
Quién nos juzga y nos nutre,
quién nos sacia y nos calma.
Aquellas mujeres señor juez,
sus cuerpos y sus almas.
Jorge Montironi
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