viernes, 30 de marzo de 2012

CAZADOR DEL TIEMPO

Flotan verdades de tu indiferencia

y se funden los aromas de mi isla verde,

el jazminero está lleno de flores

y las rosas acompañan mi mesa diariamente.



Ya no están los sucios amores,

que descansan serenos, en tumbas

que nadie visita,

y cualquier sarcasmo

gobierna la lengua inaudible

de los muertos vivos.



El color de la noche,

hace que las curvas del camino,

acompañen los pasos próximos,

y la luz de la luna

dibuja una silueta nueva,

vestida de mil colores.



Es el cazador del tiempo.



Todos los instantes siguientes,

dejarán de empañarse con la amorfa

y antigua imagen de un ser desprotegido,

que no tiene más tiempo,

y sólo lo acompañan tristes olvidos.



Debajo del farol de esta calle antigua

Iiuminada para verlo llegar a mi manera,

espero al cazador del tiempo,

y haremos juntos todas las fogatas necesarias,

para ver arder el cuerpo de los muertos.



Lucía Serrano

jueves, 16 de febrero de 2012

JUAN GELMAN



hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/

domingo, 12 de febrero de 2012

I L U S I O N

Está dormida, sueña, sus párpados esconden un
aplauso cerrado, un puñal de hojalata, un
castillo de mimbre.
Seguro que en su sueño alguien está soplando un
almohadón de plumas y ella viaja y visita.
Los 33 Billares o El Blanquita
(Hoy: Los Imperio, Ana Libia, Los Tres Ases,
Paco Miller y su muñeco don Roque),
y trae una botella en cada mano.

-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo
sabes?
-Nadie lo sabe.
-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería
de tí?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si
se despertara ese Rey te apagarías como
una vela.

Pero ella está borracha y lo que sueña es tan
vertiginoso que no puedo seguirla.
Habrá que adivinar, mis ojos fijos en su cuerpo
que se estremece,
se sacude,
que respinga,
que tiembla,
como una telaraña en la cuna vacía.

JORGE BOCCANERA

lunes, 30 de enero de 2012

RESURRECCION

Si es necesario les daré a las cosas
otros nombres que van a redimirlas,
y un distinto color para no herirlas
y equivalencias de abedul y rosas.

Viento a las piedras llamaré. Mimosas
a los moluscos; nieve a las esquirlas
y arrullo al corazón, que al percutirlas,
estremece las venas misteriosas.

Y yo me nombraré savia. Quisiera
savial vivir. No estoy arborecido,
pero escucho crecer la primavera

bajo mi vegetar empedrecido.
Llamadme savia. Savia que pudiera
ser la resurrección que he presentido.

Germán Pardo García

jueves, 5 de enero de 2012

ES UNA APUESTA LA VIDA

(a mis amigos)

No dejes que me calle
aunque yo calle,
tú sabes bien
que no hubiese llegado
hasta ti, de no tener mensaje.

No dejes que me enrosquen
los tontos pasajeros de la lluvia,
resguardándose de sus gotas,
mientras yo me baño
con el agua que cae en mi cabeza.

No hay ruinas cuando llueve,
el agua hace correr
el mal congelado en los surcos,
pasos por donde anda el camino.

Una mansa deriva
para los soñadores aún despiertos,
apostando al naipe más alto de la vida,
que seguramente algún día saldrá.

Es una apuesta la vida.

A veces me parece no estar en ella,
y otras me duele el tiempo
por donde mi ser camina,
y me encuentra el alma en cada esquina,
y hago silencio para seguir viajando,
para no ser descubierto, y silbo.

(del libro inédito de Lucía Serrano, "La sangre que faltaba"