lunes, 19 de diciembre de 2011
sábado, 17 de diciembre de 2011
ES UNA APUESTA LA VIDA
(a mis amigos)
No dejes que me calle
aunque yo calle,
tú sabes bien
que no hubiese llegado
hasta ti, de no tener mensaje.
No dejes que me enrosquen
los tontos pasajeros de la lluvia,
resguardándose de sus gotas,
mientras yo me baño
con el agua que cae en mi cabeza.
No hay ruinas cuando llueve,
el agua hace correr
el mal congelado en los surcos,
pasos por donde anda el camino.
Una mansa deriva
para los soñadores aún despiertos,
apostando al naipe más alto de la vida,
que seguramente algún día saldrá.
Es una apuesta la vida.
A veces me parece no estar en ella,
y otras me duele el tiempo
por donde mi ser camina,
y me encuentra el alma en cada esquina,
y hago silencio para seguir viajando,
para no ser descubierto, y silbo.
Lucía Serrano
No dejes que me calle
aunque yo calle,
tú sabes bien
que no hubiese llegado
hasta ti, de no tener mensaje.
No dejes que me enrosquen
los tontos pasajeros de la lluvia,
resguardándose de sus gotas,
mientras yo me baño
con el agua que cae en mi cabeza.
No hay ruinas cuando llueve,
el agua hace correr
el mal congelado en los surcos,
pasos por donde anda el camino.
Una mansa deriva
para los soñadores aún despiertos,
apostando al naipe más alto de la vida,
que seguramente algún día saldrá.
Es una apuesta la vida.
A veces me parece no estar en ella,
y otras me duele el tiempo
por donde mi ser camina,
y me encuentra el alma en cada esquina,
y hago silencio para seguir viajando,
para no ser descubierto, y silbo.
Lucía Serrano
sábado, 15 de octubre de 2011
MADRE MIA QUE ESTAS EN UNA CARTA
Madre mìa que estàs en una carta
y un regaño antiguo que no encuentro,
quèdate para siempre aquì en el centro
de la rosa total que no se aparta.
Madre mìa que estàs tan lejos, harta
de la nieve y la bruma, espera que entro
a ponerte a vivir con sol dentro,
madre mìa que estàs en una carta.
Puedes darle al misterio alguna cita,
convenir con las sombras hechiceras,
puedes ser una piedra que se quita
o secarte ahora mismo las ojeras;
pero acuèrdate, madre , de tu hijita
¡ No te atrevas a todo, no te mueras!
Carilda Oliver Labra
y un regaño antiguo que no encuentro,
quèdate para siempre aquì en el centro
de la rosa total que no se aparta.
Madre mìa que estàs tan lejos, harta
de la nieve y la bruma, espera que entro
a ponerte a vivir con sol dentro,
madre mìa que estàs en una carta.
Puedes darle al misterio alguna cita,
convenir con las sombras hechiceras,
puedes ser una piedra que se quita
o secarte ahora mismo las ojeras;
pero acuèrdate, madre , de tu hijita
¡ No te atrevas a todo, no te mueras!
Carilda Oliver Labra
jueves, 6 de octubre de 2011
S A B E R
El poema nada en un viento y brilla.
No sabe quien es hasta
que lo arrastran aquí, donde
seguramente morirá
a la intemperie de las bestias.
Me gustaría entender a las bestias
para entender mi bestia. La
realidad hace gemir con jadeos de animal.
¿Qué gracia fue ganada en su respiración?
Ninguna que no fuera perdida.
Abajo de lo suave crepita la sospecha.
En estas manos.
Juan Gelman
No sabe quien es hasta
que lo arrastran aquí, donde
seguramente morirá
a la intemperie de las bestias.
Me gustaría entender a las bestias
para entender mi bestia. La
realidad hace gemir con jadeos de animal.
¿Qué gracia fue ganada en su respiración?
Ninguna que no fuera perdida.
Abajo de lo suave crepita la sospecha.
En estas manos.
Juan Gelman
miércoles, 21 de septiembre de 2011
POEMAS DEL GRUPO TIGRE PARA MADRID
CONCIERTO FINAL
Comprometo a tus labios
mojados por mis besos,
a no ser eternos,
a escribir nuestra historia
en papeles blancos
que no borra el tiempo.
Sacian mi sed
sirenas que visitan
la noche,
arrebatadas presencias
que nombran tu nombre,
esa real ausencia,
esa inexistencia.
Aplaudo a solas
el concierto final
que no nos pertenece.
Lucía Serrano
BESO EL HORIZONTE
Llevo el mar en mi pecho,
no hay estrellas
sobre mi cabeza.
Beso el horizonte
lejano siempre
y a su vez
tan cerca de mis manos.
Nazco suspendida
en el aire viciado
que tienen los veranos,
detengo el rumor
del tiempo
en márgenes abiertas,
donde nadie vuelve,
y se agranda
vital este silencio.
Lucía Serrano
UN SUEÑO MARAVILLOSO
Entre reflejos de imágenes me perdía
mientras el sueño continuaba el viaje.
Ella es la alucinada mirada
donde todo es verdad ante mis ojos.
Despertar del recuerdo que se escribe en el poema.
Un sueño maravilloso,
mujer,
que en encuentros deformados
apareces clara e iluminada.
Reposo de mi ser,
escenario de otras vidas.
Diálogos con otros desconocidos
punto ciego.
Norberto Demarco
EN EL SOHO
Nueva York,
sur de Manhattan.
Motos alocadas, grupos de muchachos
con pañuelos en la cabeza,
camperas negras,
vaqueros gastados.
Una guía turística advierte, no fotografiar,
mientras el ómnibus esboza su mirada
de incautos curiosos sobre los motoqueros.
Riesgos impensados,
sensibles al deseo.
El grupo parece tranquilo,
sentado en la vereda,
escalera de un departamento hacia la nada.
Mientras las miradas se cruzan,
arte de una foto imposible,
nos develan la intriga en aciagos encuentros
de la imaginación.
Norberto Demarco
UN PASO
Para cruzar el abismo,
un puente extenso,
aparentemente infinito;
un paso
sobre alas o rocas,
sobre el vacío,
la flor o las lágrimas.
Cada intención,
una arborización,
cada pisada una senda,
cada camino el caminante.
La detención; la muerte.
Ricardo Guimaraynz
PRÍNCIPE
Enamorado
la soñó princesa,
bella, humana.
Risas puras al aire,
a la materia inerte,
a una muñeca más;
bajo el sol y las nada.
Vueltas y vueltas,
ilusión de destino.
Vestido de príncipe,
reeditó mil mandatos.
Desnudo,
ante los espejos del mundo,
sucumbió la otra farsa;
simple un bufón de piel camuflada.
Ricardo Guimaraynz
SORTILEGIO PASAJERO
Fue la mesa
navideña y la
hora del encuentro.
Tu roce sobre mí,
tu perfume,
las bellezas suaves
de tu escote,
sembraron de sortilegios
la noche, ya por sí
cargada de presagios.
Edgardo D’Alvia
BESTIAS AL AVERNO
Aquí a la vuelta
del olvido, está
la bestia,
atenta para abalanzarse.
Salida del submundo
desgarrando las carnes
suaves del amor
como si nada
pudiera detenerla,
salvo nuestro
ímprobo esfuerzo.
Sin descuido, con la
mente limpia,
el corazón abierto,
remitiendo la deuda,
amando siempre
generosamente, así
tal vez, la enterraremos
para siempre.
Edgardo D’Alvia
VIENTO NORTE
Arremolinaba la calle,
y un jardín de calas.
Despejaba las hojas
de un otoño
parecido.
En el zaguán ya nadie
tocará serenatas.
Una niña llora...
por el viento norte
o por nada!!!
Nora Cóliva
HARTA DE CARICIAS
Es que su piel despeñaba las brisas, en
silencios que coreaban sones.
Los árboles comadreaban las estrellas,
silbando alguna cita de tambores.
tanto de tanto,
fue
que fue imposible.
Tanto de tanto que :
harta de caricias,
intentó el amor.
Nora Cóliva
HERIDAS EN EL ALMA
Lento es el andar
por el camino ríspido.
Piedras y espinas
lastiman el cuerpo.
Marcan, los desencuentros
las palabras sin decir.
Vuelo rasante
sobre la llanura tibia
sanando
las heridas en el alma.
Graciela Jara
EL SOL QUE NO VEREMOS
El sol que no veremos
juega a las escondidas.
Frente a la ventana
abrazados
dejamos que la atraviese
la gris mañana.
Lo buscamos
Hoy, se niega a ser visto
Graciela Jara
DISTRAÍDOS TRANSEUNTES
Signos indefinidos
de un mundo silencioso,
aturden el bramar
del mar entre las sombras.
Miradas ausentes,
esconden latir incesante,
mundo circulando,
infinito deseo mudo.
Sórdidos arpegios del sinsentido
derrumbando milagros torpes
encienden la antorcha,
sin llamas, sin lamentos, sin ti,
mientras distraídos transeúntes
opacan la luz,
brazos sin alas,
donde el vuelo
se hace imposible
frente a la mirada atónita de las fieras.
Jorge Montironi
INEXPLORADO CAMINO
Inexplorado camino
de quien teniendo que partir,
espera con ataviado sigilo
bestias acechando
turbulentas aguas
destino de lo incierto.
Esqueletos vivientes
caen en mil pedazos
absorbiendo la espera.
Un inhumano eco,
lamento de dioses
creado por incrédulos bufones
estallan en mil pedazos,
resonando a lo lejos,
ante la insondable vigilia del mar
que en rítmico balanceo
oculta el fin de los tiempos.
Jorge Montironi
Comprometo a tus labios
mojados por mis besos,
a no ser eternos,
a escribir nuestra historia
en papeles blancos
que no borra el tiempo.
Sacian mi sed
sirenas que visitan
la noche,
arrebatadas presencias
que nombran tu nombre,
esa real ausencia,
esa inexistencia.
Aplaudo a solas
el concierto final
que no nos pertenece.
Lucía Serrano
BESO EL HORIZONTE
Llevo el mar en mi pecho,
no hay estrellas
sobre mi cabeza.
Beso el horizonte
lejano siempre
y a su vez
tan cerca de mis manos.
Nazco suspendida
en el aire viciado
que tienen los veranos,
detengo el rumor
del tiempo
en márgenes abiertas,
donde nadie vuelve,
y se agranda
vital este silencio.
Lucía Serrano
UN SUEÑO MARAVILLOSO
Entre reflejos de imágenes me perdía
mientras el sueño continuaba el viaje.
Ella es la alucinada mirada
donde todo es verdad ante mis ojos.
Despertar del recuerdo que se escribe en el poema.
Un sueño maravilloso,
mujer,
que en encuentros deformados
apareces clara e iluminada.
Reposo de mi ser,
escenario de otras vidas.
Diálogos con otros desconocidos
punto ciego.
Norberto Demarco
EN EL SOHO
Nueva York,
sur de Manhattan.
Motos alocadas, grupos de muchachos
con pañuelos en la cabeza,
camperas negras,
vaqueros gastados.
Una guía turística advierte, no fotografiar,
mientras el ómnibus esboza su mirada
de incautos curiosos sobre los motoqueros.
Riesgos impensados,
sensibles al deseo.
El grupo parece tranquilo,
sentado en la vereda,
escalera de un departamento hacia la nada.
Mientras las miradas se cruzan,
arte de una foto imposible,
nos develan la intriga en aciagos encuentros
de la imaginación.
Norberto Demarco
UN PASO
Para cruzar el abismo,
un puente extenso,
aparentemente infinito;
un paso
sobre alas o rocas,
sobre el vacío,
la flor o las lágrimas.
Cada intención,
una arborización,
cada pisada una senda,
cada camino el caminante.
La detención; la muerte.
Ricardo Guimaraynz
PRÍNCIPE
Enamorado
la soñó princesa,
bella, humana.
Risas puras al aire,
a la materia inerte,
a una muñeca más;
bajo el sol y las nada.
Vueltas y vueltas,
ilusión de destino.
Vestido de príncipe,
reeditó mil mandatos.
Desnudo,
ante los espejos del mundo,
sucumbió la otra farsa;
simple un bufón de piel camuflada.
Ricardo Guimaraynz
SORTILEGIO PASAJERO
Fue la mesa
navideña y la
hora del encuentro.
Tu roce sobre mí,
tu perfume,
las bellezas suaves
de tu escote,
sembraron de sortilegios
la noche, ya por sí
cargada de presagios.
Edgardo D’Alvia
BESTIAS AL AVERNO
Aquí a la vuelta
del olvido, está
la bestia,
atenta para abalanzarse.
Salida del submundo
desgarrando las carnes
suaves del amor
como si nada
pudiera detenerla,
salvo nuestro
ímprobo esfuerzo.
Sin descuido, con la
mente limpia,
el corazón abierto,
remitiendo la deuda,
amando siempre
generosamente, así
tal vez, la enterraremos
para siempre.
Edgardo D’Alvia
VIENTO NORTE
Arremolinaba la calle,
y un jardín de calas.
Despejaba las hojas
de un otoño
parecido.
En el zaguán ya nadie
tocará serenatas.
Una niña llora...
por el viento norte
o por nada!!!
Nora Cóliva
HARTA DE CARICIAS
Es que su piel despeñaba las brisas, en
silencios que coreaban sones.
Los árboles comadreaban las estrellas,
silbando alguna cita de tambores.
tanto de tanto,
fue
que fue imposible.
Tanto de tanto que :
harta de caricias,
intentó el amor.
Nora Cóliva
HERIDAS EN EL ALMA
Lento es el andar
por el camino ríspido.
Piedras y espinas
lastiman el cuerpo.
Marcan, los desencuentros
las palabras sin decir.
Vuelo rasante
sobre la llanura tibia
sanando
las heridas en el alma.
Graciela Jara
EL SOL QUE NO VEREMOS
El sol que no veremos
juega a las escondidas.
Frente a la ventana
abrazados
dejamos que la atraviese
la gris mañana.
Lo buscamos
Hoy, se niega a ser visto
Graciela Jara
DISTRAÍDOS TRANSEUNTES
Signos indefinidos
de un mundo silencioso,
aturden el bramar
del mar entre las sombras.
Miradas ausentes,
esconden latir incesante,
mundo circulando,
infinito deseo mudo.
Sórdidos arpegios del sinsentido
derrumbando milagros torpes
encienden la antorcha,
sin llamas, sin lamentos, sin ti,
mientras distraídos transeúntes
opacan la luz,
brazos sin alas,
donde el vuelo
se hace imposible
frente a la mirada atónita de las fieras.
Jorge Montironi
INEXPLORADO CAMINO
Inexplorado camino
de quien teniendo que partir,
espera con ataviado sigilo
bestias acechando
turbulentas aguas
destino de lo incierto.
Esqueletos vivientes
caen en mil pedazos
absorbiendo la espera.
Un inhumano eco,
lamento de dioses
creado por incrédulos bufones
estallan en mil pedazos,
resonando a lo lejos,
ante la insondable vigilia del mar
que en rítmico balanceo
oculta el fin de los tiempos.
Jorge Montironi
jueves, 15 de septiembre de 2011
V E N D R Á
Tengo miedo…
No sé… ¿que va a pasar? (ese tono tembloroso, solo permitió que apretara un poco más su mano y compartimos el silencio)
Esas fueron las últimas palabras que me atrevo a recordar que escuche de sus labios.
Cabeza rapada, su rostro hinchado sin opacar su azul mirada.
No sé... El medicamentoso olor, el repugnante aroma de la asepsia, del horror, el perfume de la muerte cubriendo todo vestigio de la esencia de esa vida amada.
La bruma del dolor era endulzada con escenas de la infancia compartida y grageas de bellos instantes. Un nudo hecho con las fibras del alma, un pasillo, un estar, un insistente mandato de ser fuerte, de contener, de ayudar; mientras la piadosa muerte cortaba un padecimiento, mil retoños de él nacían.
Un tono gris; blanco y negro, batido de alas. Padecimiento, alivio y compasión, millar de recuerdos y la sensación de ningún futuro, la creencia de ningún futuro. La ilusión de algún futuro, la ilusión que es en sí el futuro.
¿Qué va a pasar? No sé… Tengo miedo…La muerte se ha mostrado, siempre estuvo y yo, no sé…Solo una certeza y una esperanza; vendrá y me encontrara realmente vivo.
Ricardo Guimaraynz
No sé… ¿que va a pasar? (ese tono tembloroso, solo permitió que apretara un poco más su mano y compartimos el silencio)
Esas fueron las últimas palabras que me atrevo a recordar que escuche de sus labios.
Cabeza rapada, su rostro hinchado sin opacar su azul mirada.
No sé... El medicamentoso olor, el repugnante aroma de la asepsia, del horror, el perfume de la muerte cubriendo todo vestigio de la esencia de esa vida amada.
La bruma del dolor era endulzada con escenas de la infancia compartida y grageas de bellos instantes. Un nudo hecho con las fibras del alma, un pasillo, un estar, un insistente mandato de ser fuerte, de contener, de ayudar; mientras la piadosa muerte cortaba un padecimiento, mil retoños de él nacían.
Un tono gris; blanco y negro, batido de alas. Padecimiento, alivio y compasión, millar de recuerdos y la sensación de ningún futuro, la creencia de ningún futuro. La ilusión de algún futuro, la ilusión que es en sí el futuro.
¿Qué va a pasar? No sé… Tengo miedo…La muerte se ha mostrado, siempre estuvo y yo, no sé…Solo una certeza y una esperanza; vendrá y me encontrara realmente vivo.
Ricardo Guimaraynz
viernes, 19 de agosto de 2011
POEMAS PARA MADRID DEL GRUPO DE ESCRITURA TIGRE
LA SANGRE QUE FALTABA
Con los ojos de la niñez,
ignoro qué fuego hay también en el cielo.
Encuentro en la monotonía de un amor pequeño,
la anatomía de un animal salvaje,
enfurecido por la nebulosa locura
que hay en los encierros.
Ni tú, ni yo, ni él, escalamos
indecisos los rincones del tedio,
que tiene un alma solitaria,
y oculta toda furia, cayendo
en sus mejillas con máscaras.
No reconozco que el amor fue
la clínica donde castraban
a los niños recién nacidos,
para que no sea posible ver
crecer el oro en las espigas,
y las señales buscaban en las venas,
la sangre que faltaba.
Lucía Serrano
SIN CIELO
Milagrosa flor de otoño
que nació en primavera,
fresca como el silencio,
adormecida como el tiempo.
Extraños pensamientos
todos del dolor,
un mundo frágil e incierto
para vivir sin nadie.
Sombras todas de los sueños
y rostros pálidos
ruedan y caen
directo al precipicio,
sin cielo.
Lucía Serrano
AÚN LO AMO
Vivencia sensible y súbita
trayecto del amor.
Cuerpos atemorizados,
juntos descubrieron la pasión.
Compartir la ambigüedad de los deseos,
un desafío, casi un dolor.
En nuestras márgenes,
aprendimos del ímpetu del amor.
Es por eso que aún te amo,
para siempre, sin temor.
Norberto Demarco
LA MUERTE
Ella es el silencio.
Escritura antigua de sangre y lamentos.
Nacemos de una muerte que ama.
Aprendimos sus rodeos.
Futuro del ocaso,
salvado por la memoria,
creación artística,
palabra que nunca muere.
Norberto Demarco
AÑORANDO AMOR
Mordí corazón,
todo era tristeza,
sabor amargo;
oscuro.
Así pude andar,
invisible,
sintiendo nada.
Desaparecí.
Entumecidas manos,
lejos el teclado,
ajeno a las plumas,
al vuelo, a la vida.
Camuflado para la ocasión,
transeúnte entre cuerpos,
añorando amor.
Ricardo Guimaraynz
EL CÍRCULO
En la tranquera de la vida
el que entra, solo tiene
que tirar para adelante
como pueda, hasta que
el resuello nos permita
disfrutar los pequeños
placeres y soportar el resto.
Hay final anunciado
piadoso, incomprensible,
sin retorno.
El Maestro nos protege
y allá vamos todos,
mortales insignes o
de los otros,
hacia el mismísimo
pináculo de la nada.
Edgardo D´Alvia
ESTRELLA DEL ASFALTO
Los caminos, pueden
a su modo
serpentear,
ondearse levemente
formar la rectas más perfectas.
Consiguen, sin proponérselo,
llegar a alguna parte
o a ninguna…
paradoja del ir, del irse.
Logran, aún en tramos pequeños,
certezas de llegada, de partida
o de final incierto.
Más...
nada vela a la estrella del asfalto,
que empeñada en iluminar alguna senda,
brilla necia,
para que otros se pierdan.
Motivo por el cual,
la esquivo sistemáticamente
no vaya a ser que tanta luz,
me ciegue,
o me pierda para siempre.
Nora Cóliva
PARA NO MORIR
Me levanté y...
al apuro del mate en las mañanas,
le agregué regar las plantas,
lavarme el pelo,
ordenar los documentos.
Ordené en mi cabeza el sábado
el domingo y la semana,
anticipé apuros
cansancios y los ruegos
Me vestí de blanco, de negro,
de naranja,
recordé el chal rosa pálido
en mi cuello.
Imágenes que acompañan,
lo necesario
para no morir.
Nora Cóliva
PARA NO MORIR
Para no morir,
ansío desprender la tristeza,
disfruto de la ducha matinal
de la pureza del agua
me alienta el canto del pájaro vecino
la voz de mi madre por teléfono
con su tierna locura.
Para no morir
huelo
el perfume del jazmín en el jardín
las rosas, el romero, la lavanda.
Para no morir
miro
la trepadora del muro
avanzando sin permiso alguno
el azul del cielo
el verdor en los árboles
entre las sonrisas de mis hijos.
Para no morir
comparto
una charla con una amiga
un viaje al Tigre
el calor del sol.
Para no morir
pienso
siento
lo mucho que me dio la vida
lo poco que necesito para ser feliz.
Graciela Jara
ARRASTRANDO IMPUREZAS
Gotas de agua
apresuran su caída
arrastrando impurezas.
Caen una a una
se deforman
se buscan
se encuentran en silencio.
Con disimulo se agrupan
formando un hilo de agua
que unido a otro y otro más
se mueven lentamente,
con perseverancia
hacia la inmensidad del mar.
Donde esperan
con infinita paciencia
ser elevadas nuevamente
para volver a caer.
Y así
una y otra vez
cumplir con su destino
el de arrastrar impurezas.
Graciela Jara
¿QUÉ GENIOS TE INSPIRARON?
Fueron las almas apenadas, por tristes campanarios.
Las luces ciegas del olvido.
Los ríos eternos degradados.
Sombras de un destino arrebatado.
Caminos sinuosos del silencio.
Fueron las masacres inútiles de hermanos,
el intento de perpetrar sentido.
Fueron manos, que te tocan y te besan
y te escriben en sueños donde no hay peligros gracias al amor.
Fueron, esos genios que iluminan los pantanos,
bravío mar del desconsuelo de las guerras.
Fueron, la negrura blanca del núcleo de tus ojos ambarinos,
el sol, la luna y las estrellas.
Y tu voz, tu voz, que entre susurros,
siempre derramó la luz exacta de un destino alucinado.
Jorge Montironi
LA MUERTE, UN ESPECTÁCULO ÚNICO
Destino indescriptible
de un sol que se apaga
al ritmo de toda estrella.
El fin de los caminos
devela un espectáculo único.
Rincón desconsolado,
un alma inquieta
entre sombras.
Refugio de una distracción
que a lo lejos encierra
la incertidumbre de los vivos.
Pétreo desliz del caminante,
aguardando las vidas del futuro.
Imagino un sinfín
de espíritus alocados
por el encuentro eterno.
Mezcla de saberes y ensueños
empapados de algarabía
del volver a vernos.
Allí en la tierra
éramos tan felices,
que nunca quisimos separarnos.
El amor se pareció, entonces
a la muerte,
nos unió para siempre.
Jorge Montironi
Con los ojos de la niñez,
ignoro qué fuego hay también en el cielo.
Encuentro en la monotonía de un amor pequeño,
la anatomía de un animal salvaje,
enfurecido por la nebulosa locura
que hay en los encierros.
Ni tú, ni yo, ni él, escalamos
indecisos los rincones del tedio,
que tiene un alma solitaria,
y oculta toda furia, cayendo
en sus mejillas con máscaras.
No reconozco que el amor fue
la clínica donde castraban
a los niños recién nacidos,
para que no sea posible ver
crecer el oro en las espigas,
y las señales buscaban en las venas,
la sangre que faltaba.
Lucía Serrano
SIN CIELO
Milagrosa flor de otoño
que nació en primavera,
fresca como el silencio,
adormecida como el tiempo.
Extraños pensamientos
todos del dolor,
un mundo frágil e incierto
para vivir sin nadie.
Sombras todas de los sueños
y rostros pálidos
ruedan y caen
directo al precipicio,
sin cielo.
Lucía Serrano
AÚN LO AMO
Vivencia sensible y súbita
trayecto del amor.
Cuerpos atemorizados,
juntos descubrieron la pasión.
Compartir la ambigüedad de los deseos,
un desafío, casi un dolor.
En nuestras márgenes,
aprendimos del ímpetu del amor.
Es por eso que aún te amo,
para siempre, sin temor.
Norberto Demarco
LA MUERTE
Ella es el silencio.
Escritura antigua de sangre y lamentos.
Nacemos de una muerte que ama.
Aprendimos sus rodeos.
Futuro del ocaso,
salvado por la memoria,
creación artística,
palabra que nunca muere.
Norberto Demarco
AÑORANDO AMOR
Mordí corazón,
todo era tristeza,
sabor amargo;
oscuro.
Así pude andar,
invisible,
sintiendo nada.
Desaparecí.
Entumecidas manos,
lejos el teclado,
ajeno a las plumas,
al vuelo, a la vida.
Camuflado para la ocasión,
transeúnte entre cuerpos,
añorando amor.
Ricardo Guimaraynz
EL CÍRCULO
En la tranquera de la vida
el que entra, solo tiene
que tirar para adelante
como pueda, hasta que
el resuello nos permita
disfrutar los pequeños
placeres y soportar el resto.
Hay final anunciado
piadoso, incomprensible,
sin retorno.
El Maestro nos protege
y allá vamos todos,
mortales insignes o
de los otros,
hacia el mismísimo
pináculo de la nada.
Edgardo D´Alvia
ESTRELLA DEL ASFALTO
Los caminos, pueden
a su modo
serpentear,
ondearse levemente
formar la rectas más perfectas.
Consiguen, sin proponérselo,
llegar a alguna parte
o a ninguna…
paradoja del ir, del irse.
Logran, aún en tramos pequeños,
certezas de llegada, de partida
o de final incierto.
Más...
nada vela a la estrella del asfalto,
que empeñada en iluminar alguna senda,
brilla necia,
para que otros se pierdan.
Motivo por el cual,
la esquivo sistemáticamente
no vaya a ser que tanta luz,
me ciegue,
o me pierda para siempre.
Nora Cóliva
PARA NO MORIR
Me levanté y...
al apuro del mate en las mañanas,
le agregué regar las plantas,
lavarme el pelo,
ordenar los documentos.
Ordené en mi cabeza el sábado
el domingo y la semana,
anticipé apuros
cansancios y los ruegos
Me vestí de blanco, de negro,
de naranja,
recordé el chal rosa pálido
en mi cuello.
Imágenes que acompañan,
lo necesario
para no morir.
Nora Cóliva
PARA NO MORIR
Para no morir,
ansío desprender la tristeza,
disfruto de la ducha matinal
de la pureza del agua
me alienta el canto del pájaro vecino
la voz de mi madre por teléfono
con su tierna locura.
Para no morir
huelo
el perfume del jazmín en el jardín
las rosas, el romero, la lavanda.
Para no morir
miro
la trepadora del muro
avanzando sin permiso alguno
el azul del cielo
el verdor en los árboles
entre las sonrisas de mis hijos.
Para no morir
comparto
una charla con una amiga
un viaje al Tigre
el calor del sol.
Para no morir
pienso
siento
lo mucho que me dio la vida
lo poco que necesito para ser feliz.
Graciela Jara
ARRASTRANDO IMPUREZAS
Gotas de agua
apresuran su caída
arrastrando impurezas.
Caen una a una
se deforman
se buscan
se encuentran en silencio.
Con disimulo se agrupan
formando un hilo de agua
que unido a otro y otro más
se mueven lentamente,
con perseverancia
hacia la inmensidad del mar.
Donde esperan
con infinita paciencia
ser elevadas nuevamente
para volver a caer.
Y así
una y otra vez
cumplir con su destino
el de arrastrar impurezas.
Graciela Jara
¿QUÉ GENIOS TE INSPIRARON?
Fueron las almas apenadas, por tristes campanarios.
Las luces ciegas del olvido.
Los ríos eternos degradados.
Sombras de un destino arrebatado.
Caminos sinuosos del silencio.
Fueron las masacres inútiles de hermanos,
el intento de perpetrar sentido.
Fueron manos, que te tocan y te besan
y te escriben en sueños donde no hay peligros gracias al amor.
Fueron, esos genios que iluminan los pantanos,
bravío mar del desconsuelo de las guerras.
Fueron, la negrura blanca del núcleo de tus ojos ambarinos,
el sol, la luna y las estrellas.
Y tu voz, tu voz, que entre susurros,
siempre derramó la luz exacta de un destino alucinado.
Jorge Montironi
LA MUERTE, UN ESPECTÁCULO ÚNICO
Destino indescriptible
de un sol que se apaga
al ritmo de toda estrella.
El fin de los caminos
devela un espectáculo único.
Rincón desconsolado,
un alma inquieta
entre sombras.
Refugio de una distracción
que a lo lejos encierra
la incertidumbre de los vivos.
Pétreo desliz del caminante,
aguardando las vidas del futuro.
Imagino un sinfín
de espíritus alocados
por el encuentro eterno.
Mezcla de saberes y ensueños
empapados de algarabía
del volver a vernos.
Allí en la tierra
éramos tan felices,
que nunca quisimos separarnos.
El amor se pareció, entonces
a la muerte,
nos unió para siempre.
Jorge Montironi
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