LA CONSIGNA
Poco importa si eres extranjera a mis abismos.
Aceptarte como si fueras un suspiro del viento,
una flor que me habla, o la pluma que escribe
bajo las estrellas y la acompañan sueños.
Tu consigna te acercas a mis bosques,
y te dejo vivir terrible, distraída.
Te dejo ahí, bajo el verde del pasto
frío, en las mañanas de invierno.
Solo te encuentro a veces
para hallar del rodeo las verdades
que ocultan las palabras
que no te pertenecen.
Te tomaré para dejarte
y ese será el amor,
solo un instante,
adiós terrible desconcierto.
Lucía Serrano
UN MEDIODÍA
Me abandono esta noche,
agonizo hasta el amanecer
para ser colgada,
todo mi cuerpo al viento,
abstinente de culpas
acaricio mis venas,
y el rocio nocturno
corre con la sangre que espera
verme nacer de nuevo,
a pleno sol,
un mediodía
Lucía Serrano
MONTAÑAS ALTAS
Viaje de deseos,
mirada atraída por el paraíso.
Aves alcanzando
sutil altura de las montañas.
Valles perdidos,
ojos ciegos al lado escondido de las laderas.
Nuestra imaginación
siguiendo el punto de partida
creará lo inexistente.
Detrás de las altas montañas
inventaremos lo nuevo.
Zig-zag entre la inmortalizada falta natural
y el alma otorgada por el poeta.
Norberto Demarco
EL SUEÑO DE LOS PÁJAROS
Páginas del hombre,
escribiendo el sueño
de los pájaros.
Libertad insabida,
abriendo sus alas
al infinito mundo de las letras.
Arte poética.
Norberto Demarco
CUERPOS TRENZADOS
Cuerpos trenzados, una fosa común,
cianóticos demonios del pasado,
blanquecinos polvos para ocultarlos.
Manos que volaron
en busca de una identidad,
oculta en algún agujero.
Cuerpos trenzados en la fosa común
bajo la celeste bóveda,
se repite la danza orgiástica,
depredador y presa,
olvido y memoria,
barbarie y humanidad.
Delgada trama por la que aún transitamos.
Ricardo Guimaraynz
ESTA VEZ NO LLORARÉ
La niebla del tiempo me mostraba
desnudo de todo contorno.
Los tentadores filos siempre a la mano,
desechos y sin sentidos,
hicieron un estruendo en el silencio.
En los espejos sólo sombras,
reflejos de creencias,
sin embargo respiraba.
Me veía de pie.
La apariencia de quietud,
último velo caído,
fue la guillotina.
Mi cabeza rodó.
Oscuras gotas de sangre casi extraña,
nutrieron raíces olvidadas,
lo nuevo surgió.
Esta vez no llorare.
Ricardo Guimaraynz
CANTOS INSONDABLES
Desde el pasado remoto
la humanidad cantó
golpeando las manos y retumbando
sus pies desnudos contra la tierra,
generando canciones que siguieron
una trayectoria inasible
marcando los ritmos de
nuestros cuerpos, los ardores
del corazón, la intensidad
del respirar ansioso por la
presa cercana o por la hembra en celo.
Así el hombre desahoga sus penas,
la incertidumbre que flagela las horas,
la certeza de la muerte tiránica.
Los dioses se apiadan
del corazón del hombre,
cantos insondables retornan de los tiempos profundos a reconfortarlo
cuando los deseos se alejan o cuando los hechos
del destino colmados de pecados y
presagios irrumpen en azarosa vía.
Nos siguen acompañando desde siempre
a través de los genes
recordando lo bueno, hermoso o triste
de la gran aventura de vivir.
Edgardo D’Alvia
LA NOSTALGIA
La tarde, la siesta interrumpida,
el sol invernal filtrándose
a través del cortinado.
Mi cuerpo en la esquina del sillón,
recostado sobre el almohadón
con sus flecos blancos como plumas al
viento de los pájaros del amor.
Tu recuerdo sobreviviendo
al tedio de la siesta,
de la ciudad inmensa, adormecida,
ignorante de mí, ensoñando
los colores de los cerros en
la luz del mediodía norteño.
Edgardo D’Alvia
PALABRA AJENA
Recorro el andén...
momento de la espera
último tren que se retrasa.
A lo lejos las ciudades se muestran pequeñas,
silencio que vacía de gente
la estación que bordea mil escenas.
Retiene mi recuerdo
la foto del hombre que jamás conoceré,
cuando nos encontremos, cada vez
seremos otros.
Estoy en la estación esperando
un tren que no sabe dar vueltas,
“estoy en la estación...”
palabra ajena.
Nora Cóliva
PARA NO MORIR II
Para no morir,
saldré a matar
mi propia muerte.
Me burlaré
del recodo en el camino.
Para no morir
Callaré que te quiero mas que siempre.
Para no morir
ensayo sombras y canciones
bailo al compás de velas encendidas.
Para no morir
recuerdo mi cuerpo joven
y a mi lado
tu paz... tendida.
Para no morir
niego que ya estás muerto,
y claudicando todos los silencios
espero tus respuestas.
Nora Cóliva
ERA EL HAMBRE
En dolorosos presagios,
era el hambre del decir
el que nos cobijaba
cual deuda con nosotros
y los otros.
La rémora de dolor
solía marcar el rumbo
de los tiempos
mientras la vida pasaba.
Fuimos los forjadores de ilusiones
abrevando lo posible sin inocencias.
Nuestro ser y sus ansias nunca se saciarán.
Jorge Montironi
LA SIESTA INTERRUMPIDA
La rueda gira a una velocidad lenta
cautivando almas impiadosas.
Norte designado por pasos no dados aún.
Esquiva primavera que se hace luz permanente.
Incesante alarde vano de la llegada.
Restos profundos perturbados de ilusiones
hablarán de la siesta interrumpida.
Los movimientos del universo,
finos hilos de agua entre los dedos
presagian que habrá torbellinos en tu partida.
Jorge Montironi
LA CONSIGNA
Poco importa si eres extranjera a mis abismos.
Aceptarte como si fueras un suspiro del viento,
una flor que me habla, o la pluma que escribe
bajo las estrellas y la acompañan sueños.
Tu consigna te acercas a mis bosques,
y te dejo vivir terrible, distraída.
Te dejo ahí, bajo el verde del pasto
frío, en las mañanas de invierno.
Solo te encuentro a veces
para hallar del rodeo las verdades
que ocultan las palabras
que no te pertenecen.
Te tomaré para dejarte
y ese será el amor,
solo un instante,
adiós terrible desconcierto.
Lucía Serrano
UN MEDIODÍA
Me abandono esta noche,
agonizo hasta el amanecer
para ser colgada,
todo mi cuerpo al viento,
abstinente de culpas
acaricio mis venas,
y el rocio nocturno
corre con la sangre que espera
verme nacer de nuevo,
a pleno sol,
un mediodía
Lucía Serrano
MONTAÑAS ALTAS
Viaje de deseos,
mirada atraída por el paraíso.
Aves alcanzando
sutil altura de las montañas.
Valles perdidos,
ojos ciegos al lado escondido de las laderas.
Nuestra imaginación
siguiendo el punto de partida
creará lo inexistente.
Detrás de las altas montañas
inventaremos lo nuevo.
Zig-zag entre la inmortalizada falta natural
y el alma otorgada por el poeta.
Norberto Demarco
EL SUEÑO DE LOS PÁJAROS
Páginas del hombre,
escribiendo el sueño
de los pájaros.
Libertad insabida,
abriendo sus alas
al infinito mundo de las letras.
Arte poética.
Norberto Demarco
CUERPOS TRENZADOS
Cuerpos trenzados, una fosa común,
cianóticos demonios del pasado,
blanquecinos polvos para ocultarlos.
Manos que volaron
en busca de una identidad,
oculta en algún agujero.
Cuerpos trenzados en la fosa común
bajo la celeste bóveda,
se repite la danza orgiástica,
depredador y presa,
olvido y memoria,
barbarie y humanidad.
Delgada trama por la que aún transitamos.
Ricardo Guimaraynz
ESTA VEZ NO LLORARÉ
La niebla del tiempo me mostraba
desnudo de todo contorno.
Los tentadores filos siempre a la mano,
desechos y sin sentidos,
hicieron un estruendo en el silencio.
En los espejos sólo sombras,
reflejos de creencias,
sin embargo respiraba.
Me veía de pie.
La apariencia de quietud,
último velo caído,
fue la guillotina.
Mi cabeza rodó.
Oscuras gotas de sangre casi extraña,
nutrieron raíces olvidadas,
lo nuevo surgió.
Esta vez no llorare.
Ricardo Guimaraynz
CANTOS INSONDABLES
Desde el pasado remoto
la humanidad cantó
golpeando las manos y retumbando
sus pies desnudos contra la tierra,
generando canciones que siguieron
una trayectoria inasible
marcando los ritmos de
nuestros cuerpos, los ardores
del corazón, la intensidad
del respirar ansioso por la
presa cercana o por la hembra en celo.
Así el hombre desahoga sus penas,
la incertidumbre que flagela las horas,
la certeza de la muerte tiránica.
Los dioses se apiadan
del corazón del hombre,
cantos insondables retornan de los tiempos profundos a reconfortarlo
cuando los deseos se alejan o cuando los hechos
del destino colmados de pecados y
presagios irrumpen en azarosa vía.
Nos siguen acompañando desde siempre
a través de los genes
recordando lo bueno, hermoso o triste
de la gran aventura de vivir.
Edgardo D’Alvia
LA NOSTALGIA
La tarde, la siesta interrumpida,
el sol invernal filtrándose
a través del cortinado.
Mi cuerpo en la esquina del sillón,
recostado sobre el almohadón
con sus flecos blancos como plumas al
viento de los pájaros del amor.
Tu recuerdo sobreviviendo
al tedio de la siesta,
de la ciudad inmensa, adormecida,
ignorante de mí, ensoñando
los colores de los cerros en
la luz del mediodía norteño.
Edgardo D’Alvia
PALABRA AJENA
Recorro el andén...
momento de la espera
último tren que se retrasa.
A lo lejos las ciudades se muestran pequeñas,
silencio que vacía de gente
la estación que bordea mil escenas.
Retiene mi recuerdo
la foto del hombre que jamás conoceré,
cuando nos encontremos, cada vez
seremos otros.
Estoy en la estación esperando
un tren que no sabe dar vueltas,
“estoy en la estación...”
palabra ajena.
Nora Cóliva
PARA NO MORIR II
Para no morir,
saldré a matar
mi propia muerte.
Me burlaré
del recodo en el camino.
Para no morir
Callaré que te quiero mas que siempre.
Para no morir
ensayo sombras y canciones
bailo al compás de velas encendidas.
Para no morir
recuerdo mi cuerpo joven
y a mi lado
tu paz... tendida.
Para no morir
niego que ya estás muerto,
y claudicando todos los silencios
espero tus respuestas.
Nora Cóliva
ERA EL HAMBRE
En dolorosos presagios,
era el hambre del decir
el que nos cobijaba
cual deuda con nosotros
y los otros.
La rémora de dolor
solía marcar el rumbo
de los tiempos
mientras la vida pasaba.
Fuimos los forjadores de ilusiones
abrevando lo posible sin inocencias.
Nuestro ser y sus ansias nunca se saciarán.
Jorge Montironi
LA SIESTA INTERRUMPIDA
La rueda gira a una velocidad lenta
cautivando almas impiadosas.
Norte designado por pasos no dados aún.
Esquiva primavera que se hace luz permanente.
Incesante alarde vano de la llegada.
Restos profundos perturbados de ilusiones
hablarán de la siesta interrumpida.
Los movimientos del universo,
finos hilos de agua entre los dedos
presagian que habrá torbellinos en tu partida.
Jorge Montironi
domingo, 28 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
LA FORMA DE QUERER TÚ....
La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rinde
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas
(La voz a ti debida)
(enviado por Ricardo Guimaraynz)
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rinde
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas
(La voz a ti debida)
(enviado por Ricardo Guimaraynz)
viernes, 19 de noviembre de 2010
EL MEJOR
La soberbia de los idiotas, alaban la bondad de nuestras más
bajas pasiones.
Desesperada, reclamo la presencia cruel. Exigencia brutal
para los monstruos, que cubren los cuerpos con todas las
violencias.
Nada hay al lado nuestro, todo lo llevamos nosotros muy
adentro.
Sin nada que hacer, el tiempo siempre sobra.
Será imposible volver a tener la vida de los pájaros que
éramos.
Volveremos a estar juntos, enamorados por las vibraciones
de lo abierto.
Con tu cuerpo presente en la mirada, mi cuerpo es arbitrario
a todos los recuerdos.
Fue imposible correr detrás de nadie, el que me acompañaba,
siempre era el mejor.
(del libro de Lucía Serrano "Mística del Caos")
bajas pasiones.
Desesperada, reclamo la presencia cruel. Exigencia brutal
para los monstruos, que cubren los cuerpos con todas las
violencias.
Nada hay al lado nuestro, todo lo llevamos nosotros muy
adentro.
Sin nada que hacer, el tiempo siempre sobra.
Será imposible volver a tener la vida de los pájaros que
éramos.
Volveremos a estar juntos, enamorados por las vibraciones
de lo abierto.
Con tu cuerpo presente en la mirada, mi cuerpo es arbitrario
a todos los recuerdos.
Fue imposible correr detrás de nadie, el que me acompañaba,
siempre era el mejor.
(del libro de Lucía Serrano "Mística del Caos")
domingo, 14 de noviembre de 2010
CANCION PARA DECIR ADIÓS
Ya es la hora:
No puedo,
ni quedarme a tu lado…
ni llevarte conmigo.
Sé que más fácil, para ti, quedarte
-pañuelo en el umbral atardecido,
monograma de lágrimas apenas
donde se empañan el ángulo de tu vidrio-
Es tu oficio quedarte,
y partir…es mi oficio.
Desde siempre fue así.
Tú esperas algo
que alguna vez te entregará el camino.
Yo…peregrino coronando lamas
-para ver qué hay detrás-
y, el peregrino
jamás ha de quedarse porque quiera.
Algo tiene que atarlo hasta el olvido
del sueño imponderable que lo lleva
para saber al fin, que su destino
era hallar…ese nombre; esa sonrisa;
ese pequeño gesto; ese suspiro!
Si fueras tú, yo sé que si tú fueras,
sobre tu seno tibio
reclinada la sien, me quedaría
fatigado y tranquilo,
consolado y seguro
…como cuando de chico.
A un solo gesto tuyo, olvidaría
que es hora de partir…y yo no olvido.
Sé muy bien que es la hora, y que no puedo
ni quedarme a tu lado
…ni llevarte conmigo.
Podrías detenerme si se que fueras
y aquí, por fin, mi asilo,
asomado a tus ojos quedaría
como un sauce a un remanso pensativo…
Pero no puedes, lumbre.
Pero no puedes sitio.
Pero no puedes, techo,
lecho, aguja, dedal, lámpara, vino,
mujer!
Tu no consigues
detenerme…y prosigo.
De nuevo me reclaman
lejanos horizontes desvalidos…
Porque aprendí del agua
mi canto y mi destino,
he de ser como el agua;
y he de andar mal herido,
desflechando en zarzales,
despeñado en abismos,
dudando entre ser nube,
lluvia, lágrima, río…
u hombre; tan desolado!
hombre; tan dolorido!
Hombre. Tan sin respuesta
para el Fin y el Principio!
Podrías detenerme si es que fueras…
Y aquí, por fin, mi asilo,
asomado a tus ojos quedaría
como un sauce a un remanso pensativo.
Pero sé que no puedes…
-Aunque a veces me digo
que ese pequeño gesto de ternura
pudiera ser el sueño que persigo…-
Mujer…
Si yo pudiera
ser como era al principio…
Entonces,
demoraba los pasos, sorprendido
por la curva de un vuelo,
por el canto de un nido,
por la estrella de un charco,
por el pulso de un grillo…
Si hasta una flor, entonces,
me cerraba el camino!
Pero ahora….
No puedo.
Me alejo de tus labios, como un grito.
Me arranco de tu tierra, como un árbol
y me voy de tus ojos, y te digo:
-mi juventud perdóname, no puedo…
ni quedarme a tu lado, no llevarte conmigo.-
Osiris Rodriguez Castillos
No puedo,
ni quedarme a tu lado…
ni llevarte conmigo.
Sé que más fácil, para ti, quedarte
-pañuelo en el umbral atardecido,
monograma de lágrimas apenas
donde se empañan el ángulo de tu vidrio-
Es tu oficio quedarte,
y partir…es mi oficio.
Desde siempre fue así.
Tú esperas algo
que alguna vez te entregará el camino.
Yo…peregrino coronando lamas
-para ver qué hay detrás-
y, el peregrino
jamás ha de quedarse porque quiera.
Algo tiene que atarlo hasta el olvido
del sueño imponderable que lo lleva
para saber al fin, que su destino
era hallar…ese nombre; esa sonrisa;
ese pequeño gesto; ese suspiro!
Si fueras tú, yo sé que si tú fueras,
sobre tu seno tibio
reclinada la sien, me quedaría
fatigado y tranquilo,
consolado y seguro
…como cuando de chico.
A un solo gesto tuyo, olvidaría
que es hora de partir…y yo no olvido.
Sé muy bien que es la hora, y que no puedo
ni quedarme a tu lado
…ni llevarte conmigo.
Podrías detenerme si se que fueras
y aquí, por fin, mi asilo,
asomado a tus ojos quedaría
como un sauce a un remanso pensativo…
Pero no puedes, lumbre.
Pero no puedes sitio.
Pero no puedes, techo,
lecho, aguja, dedal, lámpara, vino,
mujer!
Tu no consigues
detenerme…y prosigo.
De nuevo me reclaman
lejanos horizontes desvalidos…
Porque aprendí del agua
mi canto y mi destino,
he de ser como el agua;
y he de andar mal herido,
desflechando en zarzales,
despeñado en abismos,
dudando entre ser nube,
lluvia, lágrima, río…
u hombre; tan desolado!
hombre; tan dolorido!
Hombre. Tan sin respuesta
para el Fin y el Principio!
Podrías detenerme si es que fueras…
Y aquí, por fin, mi asilo,
asomado a tus ojos quedaría
como un sauce a un remanso pensativo.
Pero sé que no puedes…
-Aunque a veces me digo
que ese pequeño gesto de ternura
pudiera ser el sueño que persigo…-
Mujer…
Si yo pudiera
ser como era al principio…
Entonces,
demoraba los pasos, sorprendido
por la curva de un vuelo,
por el canto de un nido,
por la estrella de un charco,
por el pulso de un grillo…
Si hasta una flor, entonces,
me cerraba el camino!
Pero ahora….
No puedo.
Me alejo de tus labios, como un grito.
Me arranco de tu tierra, como un árbol
y me voy de tus ojos, y te digo:
-mi juventud perdóname, no puedo…
ni quedarme a tu lado, no llevarte conmigo.-
Osiris Rodriguez Castillos
sábado, 30 de octubre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
POEMAS DEL GRUPO DE ESCRITURA TIGRE
VIDA SUBTERRANEA
Te llamo desde el espíritu
dócil,
de esta naturaleza,
planisferio vital,
árboles desnudos,
acacias, robles,
abedules,
y altos álamos.
Blanco atril de miel
frente a mis ojos,
leve caricia
de una piel dorada,
arquitectura oculta
de las cosas y los seres,
amable vida subterránea.
Lucía Serrano
EL FONDO DEL ESPEJO
Vacío humano,
fondo del espejo.
Culto del Arte
de los sentidos
que entre visible e invisible,
iluminan cierta eternidad.
Indiscriminada espiritualidad
trazada en escenas fragmentadas
unidas por la palabra.
Inexorable equívoco poético.
Norberto Demarco
INDIFERENCIA
He ahí a ella, bebiendo de la copa de sus tristezas
Tan lejana a mi, tan parecida a mi y tan ausente.
Juega en el mundo, un cuerpo, mil cuerpos,
algunos seres y nada llena su soledad.
Desgrano mi amor hacia ella,
le doy de mí y nada le llega.
¿Quizás nada le he dado?
¿Quizás nada que quiera?
Le he dado,
una flor, su aroma, sus colores y la vida,
una sonrisa y un puente efímero hacia la dicha.
Dicha del instante, de lo simple,
del paso que acaricia el camino.
Algo de mí que ella, no desea.
Heme aquí, encontrándome en lo perdido que ella me refleja,
amándola a la mayor distancia existente,
obnubilado por sus cosas bellas y desmembrado,
por los fantasmas que se rehabilitan en su indiferencia.
Ricardo Guimaraynz
EL HOSPITAL
El hastío, la inacción, la angustia,
paredes desgajadas,
cerraduras inexistentes,
el ruido de los goznes girando
mientras la esperanza se consume, escuchando frases repetidas
como si fueran nuevas.
Las toses nos persiguen detrás de la
blancura de los tubos de neón,
la caldera que gime desde otro cuarto,
mientras las sillas desvencijadas,
apenas nos soportan.
Afuera el frío nocturno despierta a todos
con su aire helado batiendo la puerta,
pegando en el rostro y alguien habla
sobre el alta, que es la hora, hay que irse.
Así entramos en la noche,
libres para movernos lejos, olvidando
el encierro cargado de presagios.
Edgardo D’Alvia
PARA NO MORIR
Me levanté y...
al apuro del mate en las mañanas.
le agregué regar las plantas
lavarme el pelo
ordenar los documentos.
Armé el sábado en mi cabeza,
el domingo y la semana,
anticipé apuros,
cansancios , ruegos.
Me vestí de blanco, de negro,
de naranja,
recordé el chal rosa pálido
en mi cuello.
Imágenes que acompañan
lo urgente...
para no morir.
Nora Cóliva
LÁGRIMAS DEPRIMIDAS
Salobre estigma de los tiempos,
signos de tristezas y alegrías.
Los heraldos, esperan con paciencia
pasos inacabables de cielos rotos de ternura.
El camino por donde caminas
se nutre de tus huellas.
Cuando todo termina para ti,
la bóveda celeste, con la hidalguía de lo eterno
alumbra con sus agujeros negros
lo incierto de haber vivido una pequeña vida.
Señales pétreas, intentos del decir,
destellos abiertos
de la futura palabra que te nombre.
Lágrimas deprimidas, derrumbadas por el olvido.
Esta vez no lloraré, seguiré el sendero a tu lado.
Jorge Montironi
Te llamo desde el espíritu
dócil,
de esta naturaleza,
planisferio vital,
árboles desnudos,
acacias, robles,
abedules,
y altos álamos.
Blanco atril de miel
frente a mis ojos,
leve caricia
de una piel dorada,
arquitectura oculta
de las cosas y los seres,
amable vida subterránea.
Lucía Serrano
EL FONDO DEL ESPEJO
Vacío humano,
fondo del espejo.
Culto del Arte
de los sentidos
que entre visible e invisible,
iluminan cierta eternidad.
Indiscriminada espiritualidad
trazada en escenas fragmentadas
unidas por la palabra.
Inexorable equívoco poético.
Norberto Demarco
INDIFERENCIA
He ahí a ella, bebiendo de la copa de sus tristezas
Tan lejana a mi, tan parecida a mi y tan ausente.
Juega en el mundo, un cuerpo, mil cuerpos,
algunos seres y nada llena su soledad.
Desgrano mi amor hacia ella,
le doy de mí y nada le llega.
¿Quizás nada le he dado?
¿Quizás nada que quiera?
Le he dado,
una flor, su aroma, sus colores y la vida,
una sonrisa y un puente efímero hacia la dicha.
Dicha del instante, de lo simple,
del paso que acaricia el camino.
Algo de mí que ella, no desea.
Heme aquí, encontrándome en lo perdido que ella me refleja,
amándola a la mayor distancia existente,
obnubilado por sus cosas bellas y desmembrado,
por los fantasmas que se rehabilitan en su indiferencia.
Ricardo Guimaraynz
EL HOSPITAL
El hastío, la inacción, la angustia,
paredes desgajadas,
cerraduras inexistentes,
el ruido de los goznes girando
mientras la esperanza se consume, escuchando frases repetidas
como si fueran nuevas.
Las toses nos persiguen detrás de la
blancura de los tubos de neón,
la caldera que gime desde otro cuarto,
mientras las sillas desvencijadas,
apenas nos soportan.
Afuera el frío nocturno despierta a todos
con su aire helado batiendo la puerta,
pegando en el rostro y alguien habla
sobre el alta, que es la hora, hay que irse.
Así entramos en la noche,
libres para movernos lejos, olvidando
el encierro cargado de presagios.
Edgardo D’Alvia
PARA NO MORIR
Me levanté y...
al apuro del mate en las mañanas.
le agregué regar las plantas
lavarme el pelo
ordenar los documentos.
Armé el sábado en mi cabeza,
el domingo y la semana,
anticipé apuros,
cansancios , ruegos.
Me vestí de blanco, de negro,
de naranja,
recordé el chal rosa pálido
en mi cuello.
Imágenes que acompañan
lo urgente...
para no morir.
Nora Cóliva
LÁGRIMAS DEPRIMIDAS
Salobre estigma de los tiempos,
signos de tristezas y alegrías.
Los heraldos, esperan con paciencia
pasos inacabables de cielos rotos de ternura.
El camino por donde caminas
se nutre de tus huellas.
Cuando todo termina para ti,
la bóveda celeste, con la hidalguía de lo eterno
alumbra con sus agujeros negros
lo incierto de haber vivido una pequeña vida.
Señales pétreas, intentos del decir,
destellos abiertos
de la futura palabra que te nombre.
Lágrimas deprimidas, derrumbadas por el olvido.
Esta vez no lloraré, seguiré el sendero a tu lado.
Jorge Montironi
miércoles, 15 de septiembre de 2010
NEGARIA LA MUERTE
Si se tratara de conversar
largamente por las noches,
curvando el ánimo caído,
entregándonos al vertiginoso
sueño de los pájaros,
su libertad misma,
arrastraría incertidumbres
labrando de palabras el abismo,
treparía por las letras
entre fríos aspides refugiados
en el calor de nuestro amor enamorado.
Si se tratara de iluminar
sombras del olvido,
arrasar refugios deprimentes
indignantes del destino,
para encontrarme siempre contigo,
negaría la muerte.
Forjaría las palabras del poema infinito.
JORGE MONTIRONI
Escuela de Poesía Grupo Cero
Taller Sábados 16 h. (Tigre) Buenos Aires
Coordinadora: Lucía Serrano
largamente por las noches,
curvando el ánimo caído,
entregándonos al vertiginoso
sueño de los pájaros,
su libertad misma,
arrastraría incertidumbres
labrando de palabras el abismo,
treparía por las letras
entre fríos aspides refugiados
en el calor de nuestro amor enamorado.
Si se tratara de iluminar
sombras del olvido,
arrasar refugios deprimentes
indignantes del destino,
para encontrarme siempre contigo,
negaría la muerte.
Forjaría las palabras del poema infinito.
JORGE MONTIRONI
Escuela de Poesía Grupo Cero
Taller Sábados 16 h. (Tigre) Buenos Aires
Coordinadora: Lucía Serrano
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