EN TI PENSABA
En ti pensaba, en tus cabellos
Que el mundo de la sombra envidiaría,
Y puse un punto de mi vida en ellos
Y quise yo soñar que tú eras mía.
Ando yo por la tierra con los ojos
Alzados -¡oh, mi afán!- a tanta altura
Que en ira altiva o míseros sonrojos
Encendiólos la humana criatura.
Vivir: -saber morir-; así me aqueja
Este infausto buscar, este bien fiero,
Y todo el Ser en mi alma se refleja,
Y buscando sin fe, de fe me muero.
JOSE MARTI
jueves, 28 de agosto de 2014
domingo, 17 de agosto de 2014
CARILDA OLIVER LABRA - CUBA 1922
CON DESDÉN Y ORO
Voy a verle
en cualquier sitio,
él pedirá un ron para mezclarlo con mis pupilas;
yo, el crepúsculo,
y me traerán una lágrima.
Voy a verle:
a las seis de la tarde,
cuando los combatientes repasan sus fusiles
y los adúlteros se acuestan con mariposas;
a las seis de la tarde,
sin luna,
cuando por los cines naufragan las divorciadas
y los obreros comienzan a bañarse.
A las seis,
con temblor y relente,
con bochorno,
ciega como leche y sed,
voy a verle.
Azogue en su mano,
una extraña,
qué poco de suerte,
subterráneo para reírme a carcajadas.
Con un traje amarillo como si renunciara
a la tristeza
voy a verle.
Tendré cuidado
no sea, que, al abrirme, estalle el sollozo
y comprenda que delinco.
Seré cauta,
debo mentir: "adiós, alguien espera",
y al levantarme con desdén y oro
crecerán los pulmones donde le respiro
y para que no muera del todo
lo atraparé en mi verso.
Voy a verle
-he dicho en la hermosura-
mientras recupero el ala que no sirve
y llueven los nísperos,
divagan las márgenes rumorosas;
voy a verle
y nos desbaratábamos a besos
y el libro se quedaba a medias
y luego quién creía en los relojes
si aquí se olvidó su boca del binomio de Newton
sábado, 26 de julio de 2014
PARA ESPERARTE
He reservado
para esperarte, la atmósfera de una sala de conciertos,
antes de un
evento importante.
Resucité
nuestras conversaciones cuidadosamente reprimidas y
alejé posibles tristezas.
No cité a
ninguna penumbra y sin embargo la niebla de las
tumbas nos
rodeaba, atenuada por lo extraño de una verdad
disimulada.
Áspera la
monotonía de nuestros cerebros, recordaba otros
encuentros,
donde los disparates aumentaban la desarmonía.
La voz vuelve
cruel y desaparecen los remordimientos.
Amor, tomemos
aire para hablar tranquilos.
Busquemos todo
lo que no ha sucedido.
Comentémonos los
últimos sucesos que vivimos.
Después,
sentémonos a conversar y bebamos apetecibles
bebidas que
hasta hoy entre nosotros estuvieron prohibidas.
Alguien en este
mundo, lo sé, comprenderá las ausencias.
En silencio,
bajo mi cabeza, cierro los ojos y agradezco
transportar la
gracia que me han concedido.
Imperturbable,
mecánica y cansada, vulgar para que nadie
sospeche, evoco
deseos imposibles e imagino realizarlos.
En todos los
tiempos cuando se trataba de bajar, regresé por la
escalera
gateando para no bajar tanto.
Para esperarte,
había previsto la mitad del camino recorrido, un
punto cierto
para seguir avanzando.
Lucía Serrano
miércoles, 9 de julio de 2014
EL GORILA
¿Por qué ese gorila grave,
Quieto, manso, casi absorto
Me afecta penosamente
Como si su rudo rostro
Me confiara un informe
Que a pesar mío recojo?
Pero no. Si escucho bien,
De su silencio borroso
No asciende a mi expectación
Mensaje mientras ahondo
Los abismos que le hunden,
Abrupto, peludo, romo,
en lontananzas de selvas,
Centurias y terremotos.
El gorila, de repente...
¡Si no está triste! No es hosco
Su horizonte, no hay memorias
Que le entrecierren los ojos.
Y con una ligereza
De acróbata da a su modo
No aprendido un espectáculo
De jaula, para mi asombro
La más fiera soledad:
Sumida en presente solo.
Quieto, manso, casi absorto
Me afecta penosamente
Como si su rudo rostro
Me confiara un informe
Que a pesar mío recojo?
Pero no. Si escucho bien,
De su silencio borroso
No asciende a mi expectación
Mensaje mientras ahondo
Los abismos que le hunden,
Abrupto, peludo, romo,
en lontananzas de selvas,
Centurias y terremotos.
El gorila, de repente...
¡Si no está triste! No es hosco
Su horizonte, no hay memorias
Que le entrecierren los ojos.
Y con una ligereza
De acróbata da a su modo
No aprendido un espectáculo
De jaula, para mi asombro
La más fiera soledad:
Sumida en presente solo.
JORGE GUILLÉNEspaña-1893
De "Clamor"
De "Clamor"
miércoles, 2 de julio de 2014
De MAROSA DI GIORGIO
Está en llamas el jardín natal (fragmento)
10
A veces, cuando el verano se volvía demasiado intenso —era todavía una niña, en la edad del huerto—, armábamos los lechos, fuera; entonces, todo parecía tan extraño. Mis familiares volaban un poco; pero, luego, se adormecían; yo quedaba escudriñando el cielo; por entre las estrellas, las antiguas naves seguían su lid. O me sobresaltaba el galope de un caballo a lo lejos, muy a lo lejos, el ladrido de los perros, en un lugar sin nombre, su eterno canto. Y estaban la hierba salvaje, el orégano, la violeta, la gallina blanca que pone un huevo negro, tal vez, desde allí —quizá— saldría un perrito, una criatura humana; un viejo pariente podría resucitar de allí.
Pero, más allá del hechizo familiar, todo se cumplía otra vez, la noche era infinita y azul y las naves partían. A la guerra de Troya.
Está en llamas el jardín natal (fragmento)
10
A veces, cuando el verano se volvía demasiado intenso —era todavía una niña, en la edad del huerto—, armábamos los lechos, fuera; entonces, todo parecía tan extraño. Mis familiares volaban un poco; pero, luego, se adormecían; yo quedaba escudriñando el cielo; por entre las estrellas, las antiguas naves seguían su lid. O me sobresaltaba el galope de un caballo a lo lejos, muy a lo lejos, el ladrido de los perros, en un lugar sin nombre, su eterno canto. Y estaban la hierba salvaje, el orégano, la violeta, la gallina blanca que pone un huevo negro, tal vez, desde allí —quizá— saldría un perrito, una criatura humana; un viejo pariente podría resucitar de allí.
Pero, más allá del hechizo familiar, todo se cumplía otra vez, la noche era infinita y azul y las naves partían. A la guerra de Troya.
jueves, 26 de junio de 2014
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viernes, 13 de junio de 2014
SEGUNDO RECUERDO
También antes,
mucho antes de la rebelión de las sombras,
de que al mundo cayeran plumas incendiadas
y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio.
Antes, antes que tú me preguntaras
el número y el sitio de mi cuerpo.
Mucho antes del cuerpo.
En la época del alma.
Cuando tú abriste en la frente sin corona, del cielo,
la primera dinastía del sueño.
Cuando tú, al mirarme en la nada,
inventaste la primera palabra.
Entonces, nuestro encuentro.
RAFAEL ALBERTIEspaña-1902
De “Huesped de las nieblas”
mucho antes de la rebelión de las sombras,
de que al mundo cayeran plumas incendiadas
y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio.
Antes, antes que tú me preguntaras
el número y el sitio de mi cuerpo.
Mucho antes del cuerpo.
En la época del alma.
Cuando tú abriste en la frente sin corona, del cielo,
la primera dinastía del sueño.
Cuando tú, al mirarme en la nada,
inventaste la primera palabra.
Entonces, nuestro encuentro.
RAFAEL ALBERTIEspaña-1902
De “Huesped de las nieblas”
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